Mi propia vida
No comprendo el hecho de hablar mal de otras personas, o tal vez sí. Seguramente, más de una vez lo hemos hecho.
Si embargo, cuando esta acción se convierte en una constante, no nos deja vivir nuestra propia vida. Vivimos la vida de otros, sin saber que al gozar hablando mal de ellos, estamos sucumbiendo en nuestra mayor mediocridad.
Nunca es tarde para empezar a cambiar nuestros hábitos. Si damos el primer paso, tendremos el camino mucho más limpio para desarrollarnos como seres humanos que quieren vivir su propia vida.
Jorge Paniagua
Facilitador
No hay comentarios:
Publicar un comentario